Confesiones de una amiga 1ra parte
Quien dijo q la sinceridad no tiene su recompesa????
Mmmmmm... sabes lo que me gustaria?? Comerte la boca, jugar con tus labios...relamerte, chupar tu lengua y succionarla, morderte...compartir salivas... Los dos en pelotas...Que tu llevaras tanguita y comprobar como se va mojando de morbo... Yo solo llevaria un boxer ajustado, marcando rabo, para que vieras como va creciendo mi ereccion mientras disfrutamos el uno del otro...
Me separo de ti, te sonrio... Sobre la mesa hay una sabana que tapa cosas. Me miras picaramente, y sonries con tu sonrisa preciosa, luminosa. Deslumbras. Miras hacia abajo y ves como se me sale la polla del slip, es demasiado grande.
Tiro de la sabana y descubro la sorpresa. Aceite corporal, nata, un consolador de metal fresquito, otro con forma de pollón real negro, uno doble con forma de polla por cada extremo , y bolas chinas. Perfecto para no aburrirse en un dia lluvioso..
Coges el aceite y me echas en los pectorales, me lo restriegas con un masaje bajando hasta el boxer, me lo quitas. Ya tengo el pollón a tono solo con verte, durisimo, saliendose el glande sonrosadito y mojado de presemen. Me pringas tambien la polla a dos manos de aceite. Te como la boca mientras lo haces, te bajo el tanguita, fuera!!
Te abrazo fuerte, te domino, eres mia por un rato... Te tumbo en la mesa boca arriba y te morreo invertido a ti, mientras te magreo las tetas fuerte, dandote masaje con el aceite... Juego en tu ombligo, precioso, perfecto. Lo disfruto muchisimo, uuu.. Te mueves de la sensacion de mis manos en tu cuerpo y mi lengua en tu cara. Subo encima de ti y cogiendote el culo acerco tus caderas a mi boca. Nos empezamos a devorar en un 69 matador. Coges tu mis nalgas y las diriges para que mi tranca te quede a la altura apropiada. Comienzas a succionar como una loca y me estremezco de placer, hago un esfuerzo para darte caña. Quiero hacerlo a la vez. Mmmmmm, me gusta tu sabor y tu olor de coñito tierno. Me lo como a saco, sin piedad, busco el clitoris y lo estimulo con mi lengua, mientras noto como te tragas mi rabazo. Gemimos, sudamos, disfrutamos a la vez. Meto mi lengua a fondo y te follo con ella. Decido que quiero matarte de placer y me levanto.
Te beso, te beso fuerte.
Agarro el consolador de metal y lo relamo delante de ti, sonries con ojos de gata, estas fuera de ti. Te doy la vuelta y quedas como una perrita con el ojetito para mi. Te sobo el coñito mientras escupo en tu culo y lo mojo completamente... Es una delicia verlo, como resvala la saliva en tu piel. Te como el agujerito fuerte, metiendo la lengua, perforando, me encanta, esta riquiso joder. Utilizo el juguete, paseandolo por tu entrada trasera, tu te retuerces como implorando que te taladre con el..mmmmmm, lo voy metiendo, a la vez que dos dedos en tu coñito. Entra todo de vicio, estas completamente empapada. Es una delicia. Te empiezo a follar fuerte por todas partes, retuerzo mis dedos dentro de tu sexo y noto sus paredes suaves. Pellizco con el pulgar el botoncito del clitoris, y meneo el consolador a saco en tu ojete. Tus gemidos se vuelven gritos, gritas de placer, me insultas, gimes... Veo como te muerdes el labio inferior, en un gesto sexy, encantador, y morboso. Me vuelves loco. Estoy dandote placer un buen rato, noto como te corres. Siento los espasmos de tu sexo en mis dedos, como mueves las caderas y como gritas.
No te doy tregua, tras la corrida brutal te giro. Te sigo dominando. Sonries, ha sido un orgasmo fabuloso, pero quiero mas para ti. Sigo masturbandote, esta vez el clitoris como un loco, mis dedos resbalan sobre el, hinchadito, sonrojado. Te doy fuerte, como una maquina, sin tregua. Tienes el consolador metido, encajado en el culito... Vuelves a gemir, te viene otra vez. Estas excitadisima, cachonda perdida, y guapisima. Eres un espectaculo. Te vuelves a corres, esta vez es mas largo el orgasmo, aumento el ritmo, masturbo, masturbo, masturbo tu coñito salvajemente. Uuuuf... brutal.
Me acerco a tu boca, y me morreas con ansia, animal. Sonries y me abrazas. Disfruto mucho.
Te pongo de pie y cogemos el consolador de dos pollas. Chupamos cada uno un extremo, mientras que deslizas tu mano hasta mi polla y me la meneas a la vez. Mmmmmm, que morbo verte lamer, me enseñas bien tu lengua. Me encanta. Yo mamo tambien bien, me gusta imaginar que es un pollón y me gusta que me veas hacerlo.
Me dejo hacer, me pongo en el suelo, a cuatro patas y tu detras de mi, me abres el culito. Te gusta, depilado, suave. Escupes y echas nata, me pringas bien el ojetito y te lanzas a comerlo mientras me meneas el nabo que queda colgado y durisimo. Te recreas en mi cuerpo mientras gimo y me muevo invitandote a no parar. Disfruto de tu lengua de zorrita en el agujerito, es una pasada. Me lo comes un rato y luego me doy la vuelta, estoy lleno de nata, que morbo coño!
Me morreas pasandome nata y saliva, sonrio, y nos sentamos frente a frente. Te metes el consolador doble por el coñito, entra de fabula y me ofreces el otro extremo. Me enculas con el consolador mientras mi polla sigue firme y caliente. Mmmmmm, noto como me penetra hasta el fondo, al igual que a ti. Empezamos a movernos, haciendo la tijera, tan tipica del sexo lesbico, hoy entre nosotros, tio y tia bisexuales. Una locura de polvo. Nos follamos un rato mutuamente, mientras no dejas de sobarme el glande, la polla, los cojones. Uuuuuuuffff... Te da morbo la escena y te corres por tercera vez... Diosssss...
Ahora quiero metertela hasta el fondo tia!! Te cojo, te pongo contra la pared, de espaldas y me pego a ti, restriego una vez mas mi nabo por tu culito, y lo notas durisimo. Te morreo desde atras, te como los labios y la lengua una vez mas. y la nueca, el cuello. Observo tu gesto, mirandome picara, de espaldas a mi. abres tus nalgas y me ofreces una vez mas tu cuerpo para que lo folle. Eso hago y mi polla te entra que es una maravilla. Gimes al recibirla, me agarro de tus caderas y no pierdo el tiempo. Estoy a punto de explotar, me da un placer enorme tu culo rodeando mi polla, ostiassss... Me muevo haciendo ochos, para que la notes bien. Tu contraes los musculos y me atrapas bien el rabo. La saco y la meto completamente. Con cada embestida gritas de morbo y vicio. Me encanta.
Quiero besarte, te doy la vuelta. Eres mia y te como. Te dejas, estas al limite del placer.
Me siento en el sofa, y mi nabo esplendoroso se te ofrece. No te resistes, y te lanzas sobre mi. Contenta, caliente, mojada, sudada. Quieres que me corra, lo noto por como te mueves. Vas loca sobre, cabalgando como una amazona en celo. Eres un espectaculo jugoso y dulce, pecaminoso. Alegre. Te sobo las tetas que botan un huevo, las estrujo, escupo en ellas, las lamo. Meto dedos en tu ojete y alterno los agujeros. Coño, culito, culo, coñito. Sin parar. Uuuuuuffff, te vienes otra vez, corriendote como una loba. Que gustazo, y noto que estallas. Y noto que me queda nada. Te lo digo y te sales.
Veo lo que pretendes, arrodillada ante mi, tragandote mi polla y machandola a la vez a dos manos. No duro mucho y me corro ent u boca... Diossss, grito, gimo, me retuerzo... Me salta la leche a borbotones, sale mucha y se te escapa por la comisura de los labios... mmmmmmm, madre mia. Es puro morbo verte pringadita de mi leche que se sale... Subes hacia mi, y desde arriba dejas caer semen en mi boca, que recibo encantado. Saboreo mi lefa, con tu sabor. Y nos unimos en un beso guarro y apasionado, compartiendo liquidos.
Te abrazo fuerte, caes derrotada sobre mi. Derrotada, feliz, cachonda. Te sonrio y me devuelves la sonrisa.
Como me gustas, como hemos gozado... Una delicia, contigo.
Mi primera infidelidad a los 18 años, German
Hola me llamo Karina y quiero contarles algo que me sucedió hace ya algunos años atrás, pero algo que me marco mucho. Mi primera infidelidad.
Hacia alrededor de 2 años que salía con el mismo chico y con quien había tenido mi primera relación en todo sentido, con el había debutado y era el único hombre que me había llevado a la cama. Nuestro amor comenzó a mi tierna edad de 16 años, y la primera vez que lo engañe tenia 18 añitos y fue espontánea, no planeada con un amigo del barrio que conocía desde los 14 años y con el que ya casi no me veía, el nombre de mi amigo es German.
Les cuento que soy de tez blanca, en esa época tenia el pelo largo casi siempre atado en una cola de caballo, mis ojos son dos preciosos faroles marrones y tengo una sonrisa que todos me elogian. Mis medidas son bastante mas normales de lo que suenan, son 92-62-90, y mi estatura es mediana tirando a petisa. Y lo que mas me gusta de mi es mi cola redonda de la cual me enorgullezco, pero la cual lleva sus horas de gimnasio.
German, mi amigo en esa época tenía 19 años. Es mas alto que yo, por lo menos una cabeza es lo que me lleva de altura, es delgado y su cuerpo estaba bien formado, delgado y de brazos fuertes. Con pelo corto y castaño y de lindos ojos verde oscuro.
Todo sucedió una mañana de sábado en la que yo me había quedado sola en casa, mi familia había ido a San Clemente un fin de semana completo y mi novio me vería solo por la noche para ir al cine juntos. Tras el desayuno, salí a comprarme unas empanadas de almorzar y me cruce por obra del destino con este chico que hacia meses no veía. Conversamos sin ninguna mala intención por lo menos de mi parte, la que conserve hasta segundos antes de entregarme a el unas horas mas tarde. Después de explicarle el porque de mi almuerzo solitario, quedamos en vernos mas tarde, con la excusa de que el pasaría por casa, algo que pensé que no iba a suceder ya que no era la primera vez que quedábamos en vernos luego y la reunión no se concretaba, pero ilusa de mi que no había advertido la diferencia con las veces anteriores, esta vez estaba solita en casa.
Y la tarde llego y el timbre sonó para sacarme de la modorra, hacia mucho calor, corría el verano, y el reloj marcaba alrededor de las 3 de la tarde. Mi atuendo seguía siendo el mismo con el que me lo cruce a la mañana, me había puesto un vestido corto azul, tipo un solero con breteles cortos, y unas sandalias negras. El, si estaba cambiado, con una bermuda gris y una remera azul.
Nos saludamos con un beso en la mejilla y lo invite a pasar. Mi casa es de dos plantas y mi pieza como la terraza están arriba, y hacia allí fuimos ya que solo hay aire acondicionado en la parte superior que es donde nos instalamos. Ahí cometí el primer error; sin advertirlo subí yo primero por la empinada escalera y aunque trate de taparme con la corta falda del solero estoy segura de no haberlo logrado, no me quedan dudas de que me debe haber visto toda la ropa interior que era blanca de algodón.
Charlamos largo rato hasta que fuimos poniéndonos cómodos, hacia mucho que no hablábamos y nuestra relación de amigos estaba empolvada, pero poco a poco me fui sintiendo cómoda con el, como años atrás, y me fui relajando tanto que cuando me avanzo estaba totalmente desprevenida y con la guardia baja.
Mientras la charla se desarrollaba muy cómica y basada en recuerdos mutuos, me di cuenta que me observaba las piernas, y no me desagrado, como a cualquier chica me gusta sentirme mirada. Pensamiento lógico, si me miran es porque soy linda, ¿pensamiento básico no?, y no intente ocultarme las piernas, deje que me las observara cosa que era cómica de ver ya que cada vez que yo lo pescaba mirando intentaba disimular lo obvio y quedaba peor.
El error estuvo en que lo que tomamos era cerveza, una que le robe a mi papa de la heladera. Y la no sabia tomar en esos tiempos, pero como me quería hacer la canchera y el calor invitaba a tomarla, la abrí sin dudarlo y la tomamos.
Según recuerdo todo empezó cuando no se como llegamos a hablar sobre confesiones, y yo comente que mi novio era el único chico con el que había estado en mi vida. Y el al escucharme comenzó el interrogatorio que termino con mis piernas abiertas.
Sus preguntas se trataban siempre de lo mismo, y no paro de hacer cambios en las palabras hasta que le conteste lo que quería escuchar desde la primera que me hizo, su interés pasaba por si solo había visto un pene en mi vida.
Y todo empezó así… no se bien como, pero de alguna forma me sugirió sino quería ver otro, verlo y nada mas. Me decía que no podía tener 18 años y haber visto una sola polla en la vida, y que el como amigo mío estaba dispuesto a mostrármela de lejos, mostrarla y nada mas según decía.
Lo tome en broma, por lo menos cuando éramos mas chicos las jodas con temas sexuales eran moneda corriente, pero esta vez no. El no aflojaba, y aunque ambos nos reíamos yo sentía nervios de verdad, y por eso me levante y me senté derecha en el sofá, con las piernas cerradas y apoyando bien la falda azul contra ellas para no mostrar nada. Pero el siguió, y como yo me hacia la tonta pero no cortaba de raíz la cuestión, tomo la decisión, seguramente pensó que era en ese momento o nunca, y tenia razón. El se levanto de la silla de la computadora, y se recostó contra la pared, a tres metros de mí. La luz era tenue, la persiana estaba baja, así el calor se sentía menos, y mirándome a los ojos sonreía.
No entendía su postura contra la pared, por demás incomoda habiendo sillas y un sofá alrededor, pero no tarde mucho en entenderla, el silencio era absoluto, su espalda se apoyaba en la pared, y su mano derecha se perdió bajo su remera azul, yo lo miraba haciéndome la tonta, no creía que se animase a hacerlo y lo hizo, sin decirme nada, bajo su mano y la metió dentro de la bermuda gris, y antes de que yo reaccionara ya tenia la ropa en las rodillas y su berga en la mano.
Lo que siguió es difícil de contar, me dio miedo, pánico y ganas todo junto.
Recuerdo que intente pararme para bajar rápido la escalera, pero el estaba delante de ella y si bajaba pasaría a centímetros del pene, así que no me pare, pero si lo increpe, y le pedí que se vistiera. Pero el se negó, su pene estaba al aire y aunque no se lo tocaba, estaba creciendo solito, sus manos estaban alrededor del cuerpo, y el pene crecía solo mientras me miraba.
Por unos minutos se prolongo la situación, yo sentada dura con las piernas cerradas en un sofá y el delante mío con su polla dura a la cual intentaba no mirar aunque me moría de ganas de hacerlo, y termine haciéndolo, se la mire y tras ello le pedí que se vistiera. Y aunque rogué que lo hiciera, me decía que era distinto, que todos los penes son distintos aunque sirven para lo mismo.
Mis nervios subieron rápidamente, y estalle cuando comprendí que me moría de ganas de tocarlo, pero que no debía hacerlo, que no podía comportarme como una que no podía traicionar a mi novio, que era una locura entregarme así a German. Todo daba vueltas en mi cabeza, y estalle de la desesperación, me puse a llorar de los nervios.
Me tome la cabeza con las manos, sin saber que hacer, sin poder decidirme sola, creyendo que si no le miraba el pene este no estaba ahí, que no estaba parado para mi solita a unos pasos de distancia, pero la ilusión me duro poco, el silencio se quebró otra vez.
Si me mostras la guardo. Comenzó la extorsión. Al oírlo levante la cabeza y otra vez lo vi, estaba bien recto, sosteniéndose solo en el aire y el se reía, pero no se la tocaba con sus manos, solo me miraba, y repetía en voz alta. Pretendía negociar. Quería que yo le mostrara, que le pagara como si le hubiera pedido que se desnudara delante de mí.
Nuestras miradas se cruzaron, ambos manteníamos el contacto visual, pero yo estaba en desventaja, el lo sabia, y así nos quedamos unos instantes, las pocas lagrimas que me cayeron rápidamente se secaron sobre mis mejillas.
El quería que abriera las piernas, y la mentira la repetía una y otra vez, - Si lo haces la guardo, solo tenes que dejarme ver tu bombacha blanca una vez.
Y ya sin saber lo que hacia, pero con pocas esperanzas de que termine si las abría, las separe, despacio desde el sofá, sentada abrí mis piernas lo suficiente para que mi falda se levantara y lo dejara observar mi ropa interior desde su posición contra la pared. No se cuanto tiempo permanecí con las piernas separadas y la bombacha al aire, pero fueron bastantes segundos en que sentía como sus ojos me escaneaban y se concentraban en el inicio de mis piernas, y los míos tímidamente se posaron en su pene y lo observaron sin reparos. Y el pánico regreso cuando sentí o comprendí que estaba llena de ganas de sexo, me di cuenta que mis pezones no estaban normales, estaban duros y no producto del aire acondicionado, el fuego se ubico entre mis piernas, bajo la bombacha, lo deseaba, estaba con las piernas bien abiertas comiendo con la vista la pija de quien podría decirse era mi mejor amigo barón al que realmente por el paso de los años ya no conocía y a quien comenzaba a desear. Y por el pánico de mi poca experiencia sexual con otros hombres, y de lo al menos para mi, zarpada situación, cerré de golpe las piernitas y me levante como un resorte para huir a mi cuarto, habitación que estaba junto al estar de las escaleras en el que nos encontrábamos.
Y el, me siguió como pudo, corriendo para detenerme, corriendo con el pene suelto y las bermudas en las piernas, su intuición lo ayudo a no dejar mucha distancia, lo que impidió que cerrara la puerta al entrar tras tomarme despacio de un brazo y sin soltarme entro conmigo a la habitación y me guió hasta mi cama en la cual termine sentada.
En mi habitación hay dos camas, la mía y la de mi hermana, y entre mi cama y la pared, parado en ese pasillo junto a la mesa de luz estaba el, con el pene enorme esperándome, ya no estaba a tres metros, solo había menos de un metro de mi boca a su polla pero no estaba aún segura de animarme a chupársela.
Y el lo sabia, su intuición se lo advertía y no estaba dispuesto a irse sin coger. Despacio se agacho, se arrodillo junto a mí, entre mis piernas y por su altura nuestros rostros quedaron igualados, mis nervios se descargaban apretando fuertemente mis manos a la colcha de la cama en la que me encontraba sentada. El intento besarme en la boca, pero se la esquive, mis ojos cubiertos por mis pelos despeinados por los nervios no dejaban que me mirara a los ojos, pero esto no le importo, si no empezaba besándome esos labios empezaría con los otros. |